Luz

-” Vamos a prender las velitas para alumbrar el camino”
-” el camino de quién mami?”
- “mmm…bueno, yo creo que en esta época del año la bondad, la generosidad, la alegría y el amor andan en el aire esperando quién les abra las puertas para que puedan entrar…y quedarse todo el año. Y por eso prendemos velitas cada año, para alumbrarle el camino a todas las cosas buenas que nos vienen, para que sepan dónde es que queda nuestra casa, para que nos encuentren y luego entren a nuestro corazón”.

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Es la primera vez que Santi me pide una explicación concreta sobre el dia de las velitas, por supuesto le hemos contado que acá en Colombia mucha gente celebra porque al otro día es el día de la virgen y mucha gente cree en la virgen. Hablamos mucho de cómo cada familia cree en diferentes cosas y también hablamos mucho de lo que nosotros creemos.

Creemos en la bondad, creemos en dar, creemos en recibir con alegría, creemos que tenemos una luz interna y que tenemos que hacerla brillar, creemos en perdonar, en ser mejores seres humanos, en respetarnos y en cuidarnos, creemos que somos parte de algo mas grande… y por eso: prendemos las velitas con la intención de iluminar esta casa y celebrar la llegada de esta época, para desear juntos que nuestras luces brillen destellantes, fuertes y constantes, para pedir aún mas amor para cada uno de nosotros y amor para los que no lo tienen, para pedir paz y bondad, para pedir por un mundo mas justo y feliz.
ahh…

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Siempre hace bien esto de parar y reflexionar, esto de encontrarse con ojos preguntones, oídos dispuestos a escuchar, mentes con ganas de creer y corazones listos para celebrar.

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Nuestro arbol de gratitudes

Enseñarles a estos hijos el arte de vivir en gratitud es y ha sido una de mis tareas mas deliberadas. Creo que cuando vivimos en gratitud nuestra vida se enriquece, nuestra alma se siente plena y nos conectamos con el espíritu de la bondad, de la abundancia y del amor. Nos conectamos con el presente.

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Por eso desde hace unos años en vez de llamar a este arbolito el arbolito de navidad, lo llamamos el arbolito de la gratitud. Y cada año lo decoramos con adornos hechos a mano donde cada uno escribe algo por lo que quiera dar gracias. Algo importante que ha pasado en el año, algo que nos hizo sentir felices, algo que nos hizo sentir especiales, algo que nos hizo crecer.

Y bueno,  a pesar de este año dificil y lleno de pruebas, cerramos este 2012 con sanidad, con recuerdos de paseos gloriosos, con libros leidos, palabras escritas, clases tomadas, grados obtenidos, cursos empezados, metas trazadas, reuniones familiares, bebes nacidos, abrazos largos y promesas renovadas.

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Mucha gratitud en mi corazón, mucha, muchísima. Porque todo eso que pareció dificil me obligó a encontrar la huella de mis pies en la tierra y a ponerme las manos mas cerca al corazón, porque ese tener que ser vulnerable una y otra vez  me recordó de la compasión por uno mismo, de la importancia de ser flexibles, de la necesidad de caernos y rendirnos y luego levantarnos, de la paz  y la fuerza que llega cuando uno empieza   a  Aceptar. Este año me ha enseñado que puedo renacer.

Gratitud porque estos hijos florecieron, me mostraron el camino, me sustentaron con sus manos suaves y besos mojaditos, gratitud porque estos hijos están pisando esta tierra y la hacen mas bella, porque están sanos y fuertes y llenos del Espíritu. Gratitud porque este esposo ha sido el ancla y la inspiración, porque el amor creció y se hizo  fuerte, porque estos 16 años amándolo han sido y son una bendicion en mi vida.

Gratitud. Mucha. Muchísima. Cierro este año ReNaciendo.

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pasamanos

“tengo que mostrarte algo” le dije a Santi mientras le señalaba ese pasamanos que por algún motivo no habíamos descubierto. Por la mañana lo había visto mientras caminaba a la esquina a comprar las flores.

“Wow” dijo Santi mientras se reía y nos quedamos un rato  jugando cruzar de un lado a otro mientras yo contaba: uno, dos, tres..

Luego nos cojimos de la mano y caminamos de parque en parque mientras charlábamos de cómo ha cambiado el barrio desde que llegamos a Bogotá, de cómo ahora es más fácil cruzar el pasamanos, impulsarse en el culumpio y hasta decidir el nuevo peluquiado. Hemos cambiado, hemos crecido y es hermoso poder notarlo.

:: velas, flores y luces

En unas horas me reuniré con el ortopedista de Paloma para entregarle los resultados de la última radiografía.

Siempre me siento así justo antes de estas citas: manos sudorosas, lágrimas que llegan sin ser invitadas, vacío en el estómago. Creo que todo va a salir bien, que por fin le voy a poder dar ese abrazo de despedida al doctor de una vez por todas porque va a mirar las radiografias y nos va declarar curadas. Y luego justo casi al mismo momento siento miedo, siento pavor, me siento vencida y cansada.

Ha sido un año dificil y siento el peso de tanta cosa  en los hombros, quiero caerme y llorarle a mi mamá. Pero pongo la mejor cara y vuelvo y me levanto y vuelvo y  me lleno de esperanza. Dejo que el amor me llene y me agarre de la mano y ayude a cruzar los miedos paso a paso.

Miro a estos hijos llenos de vida, miro a estos hijos mirándome a mí, buscando en mí la guía, buscando en mí ese cable a tierra y sé que no puedo rendirme. Así que prendo velas por las noches y mientras comemos nos reimos y nos contamos historias, así que compro flores y me pongo mi collar de perlas, así que pinto y leo…buscando rodearme de las cosas que me hacen feliz: mis hijos, mi esposo, mi casa, luces de navidad, flores en la mesa, collares en el cuello, comidas familiares.

Dando un paso a la vez, cruzando estos miedos de la única manera posible: atravesándolos.

contentos ( y ocupados)

:: porque ya estamos terminando la tercera semana de tratamiento con la hipoterapia. La fisioterapeuta me ha dicho que las caderas de Paloma están respondiendo al tratamiento. Las primeras dos semanas fueron difíciles para Palomita, cada vez que montaba lloraba, esta semana ha montado tranquila, dice adiós y hasta se despide de los caballos con besos.

Los paseos en el carro han sido largos y llenos de trancones, drama capitalino del bueno-bueno…  pero también han estado llenos de conversaciones  largas, buenas y de esas que se hacen con el corazón, especialmente con mi papá (que me ha acompañado una vez cada semana) y con mis hermanos que han tomado tiempo de sus vidas ocupadas para acompañarme. Si, estamos siendo sostenidos por un amor inmenso, un amor que nos rodea y nos acompaña. Desde los que nos preguntan cómo vamos, nos escriben o nos llaman, hemos sentido los lazos uniéndonos física y espiritualmente con nuestras familias y nuestros amigos. Vamos bien.

Los dias en la terapia han sido bellos, llenos de sol, de risas y de cielos despejados. Estar en ese lugar ha sido una bendición, ha sido un recordatorio (más) de la importancia de agradecer por todo esto que tenemos. El Centro de Hipoterapia además de trabajar con niños y niñas con displasia también trabaja con niños y niñas con síndrome de down, parálisis cerebral y otras condiciones neurológicas, así que muchas veces hay otros niños recibiendo  terapias al mismo tiempo que Paloma. Niños y niñas que nos miran y nos saludan, nos reciben con sonrisas, nos piden que juguemos pelota un ratico, niños y niñas absorbiendo todo el amor y la bondad que se respira en ese lugar. “Mami, este lugar es el paraiso?” me preguntó Santi hoy…mmm, no sé dónde queda el paraiso, no sé si es un lugar físico… pero si existe es tal vez un lugar lleno de amor y esperanza. Así como este lugar donde hemos llegado. El amor burbujea, hecha humo y  hasta relincha.

:: Este es un lugar de  Mamás y papás empoderados por el amor a sus hijos, mamás y papás llenos de esperanzas de sanidad o de bienestar para sus mas amados. Es hermoso ver como el amor mueve montañas…y mejora caderas y abre puertas y nos pone a caminar con nuestro mejor paso.

Vamos con toda esta última semana, vamos con la manta de guerreras, la manta de mujer  fuerte y valiente, la manta de mujer que se empodera y  que con humildad: agradece y cree. Vamos bien, muy muy bien.

palabras

Cada mes escribo palabras para inspirarnos (me) en el tablero al lado de la entrada de la cocina. Este mes empezó con gripas y con infecciones de oído (mias gracias al cielo) y luego el viaje a Cali, así que simplemente no hubo cabeza ni tiempo para cambiar las palabras del mes pasado y escribir las palabras de este mes. Así que el fin de semana me puse en la tarea de pensar las palabras para escribirlas, Santi me vió parada al frente del tablero pensando y me dijo que si me podía ayudar. “Claro hijo!” le respondí y juntos miramos el tablero en blanco un momento. “Estamos buscando palabras para inspirarnos, para recordar lo importante, palabras que nos hagan sentir bien” le dije recondándole del cuento de las palabras del mes. “Esta semana empezamos la terapia de Palomita para sus caderas y me siento algo nerviosa y preocupada, este mes tienes cita al odontólogo, este mes papi tiene mucho trabajo, …” le nombré algunas de las “cosas” que tenemos planeadas en estas semanas, “así que sería bueno encontrar palabras que tengan que ver con esto que estamos viviendo” le dije.

Y sin más este Santi hermoso y sabio empezó a decir las palabras que le llegaban: “amor, mami siempre necesitamos amor para hacer todo cierto? y valentía para enfrentar lo que nos da miedo y también alegría!” dijo este sabio de seis años. Se me aguaron los ojos. “sanación para que todos nos curemos de lo que tenemos” dije yo mientras él seguía con su lista: “familia, juego, lectura, responsabilidad, necesitamos todo esto cierto mami?” dijo con su voz alegre y sus ojos inmensos. Y luego cogió la tiza y las escribió:

Y estas son las palabras que nos guiarán este mes: amor, valentía, alegría, sanación, familia, juego, lectura y responsabilidad. Palabras pensadas por su cabecita curiosa y llena de ideas, sentidas por su corazón suave y lleno de ternura y escritas por su mano que crece y aprende de esta magia de poner letras juntas y armar palabras. Hijo sabio, hijo bello.

flores, nubes azules, sol y agua por montones

:: “mami, te acuerdas de ese dibujo que hice? ese con las flores y las nubes azules y el sol brillando?…así es el mundo en donde quiero vivir” Si hijo, si recuerdo ese dibujo. Flores? nubes azules? sol brillante? ese también es el mundo en donde quiero que vivas y donde quiero vivir. Vamos?

:; Y ni que decir de este querer bañarse todos los dias, dos veces al dia. Este hijo que lleva sus seis años luchando contra el agua, al que ha tocado rogarle que se dé una pasadita de agua, así sea rápida, así sea de vez en cuando….de repente: adora el agua! Debe haber sido este empezar las clases de natación, debe ser  que por fin ha podido sentirse seguro para disfrutar el agua.  Y cuando le dije que no tenía que bañarse más de una vez al dia me miró indignado, me miró de arriba abajo y sin más me respondió: “cómo no me voy a bañar dos veces al dia mami! si a mi me encanta el agua” hmm. Este hijo está cambiando. Bienvenidos los cambios!

 

 

riendo

No he escrito mucho sobre esto simplemente porque me ha tomado mas de cuatro años  poder encontrarle el lugar adecuado a esta memoria. Esa memoria de un dia de Junio en el que mi hijo amaneció con la cara hinchada, el ojo casi cerrado, fiebre subiendo minuto a minuto…  un dia cualquiera, yo tenía que llegar a una reunión temprano, Trevor se quedaría cuidando a Santi esa mañana y luego iría a trabajar, el perro quería salir a pasear.

En ese momento llevábamos mas de seis meses en tratamientos odontológicos para tratar de salvar los dos dientes superiores de Santi que habían resultado con caries. Esos seis meses estuvieron llenos de lágrimas y reproches, mios y del odontólogo  que no paró de culpar las caries tempranas a nuestra lactancia extendida. Santi tenía 18 meses pero habíamos estado intentando esto y lo otro para salvarle sus dientecitos desde los 12 meses cuando empezaron las caries.

Caries Tempranas o caries de la botella ( le llaman algunos). Puntos negros en los dientes que crecieron y crecieron a pesar de no haberle ofrecido a Santi ni el primer bocado de dulce (aparte del de su pastel del primer año) y de jamas haberle ofrecido fórmula. Hicimos hasta lo imposible: citas al odontólogo cada dos semanas por cuatro meses seguidos, medicina untada y tomada, restricción absoluta de dulces…eso si, hubo una cosa que no paramos de hacer y eso fue dar teta. Santi tomó su teta todo lo que le apeteció y pudo. En esos momentos decidimos que  YO no podía seguir enfrentándome al odontólogo cada dos semanas mientras acusaba esas caries a nuestra lactancia, así que Trevor empezó a llevar a Santi al odontólogo durante el tratamiento intensivo esos cuatro meses mientras yo esperaba las noticias del progreso que nunca llegó.

Y un dia cualquiera…fiebre, hinchazon, emergencia, radiografias, llamadas por teléfono, lágrimas a cántaros. No había nada más qué hacer sino sacarle los dientes.

Y entre mi tristeza loca me reuní con la Doctora Alternativa que no hizo más que escucharme llorar y ofrecerme kleenex para secar el dolor que se escurría de mis ojos. Mi hijo, mi bebe…no podía imaginarme lo que iba a ser la cirugía para sacarle los dientes. La doctora me escuchó y luego con la voz mas dulce me dijo; “hiciste todo lo que pudiste: es hora de entregarte a lo que es”. Era el momento de aceptar que a veces, así uno haga todo lo que toca y debe las cosas no salen como uno quiere. Era el momento de soltar y entregar, de confiar que sacarle los dientes a Santi era el paso correcto porque ya simplemente no teníamos nada mas qué hacer. El día del procedimiento  no pude acompañarlo porque el miedo no me dejaba parar de llorar, por primera vez en mi vida sentí pánico, de ese que se mete en la cabeza, la sangre y el alma, pánico que no me dejaba parar de llorar…Santi necesitaba fuerza y calma, y yo no tenía ninguna de las dos. Mi amada amiga me acompañó en esos momentos terriblemente largos en el parqueadero de la clínica mientras Trevor, como siempre, se encargaba de lo mas dificil y afrontaba esa prueba con su calma y serenidad reconfortante. Santi salió caminando,  todavía hinchado y con lágrimas escurriendole por el cachete, seguí llorando mientras le ofrecí  teta, tomó un buen rato. Luego volvimos a la casa…a seguir viviendo. Sin dientes.

La verdad es que fue un alivio no tener que ir al odontólogo cada dos semanas, la verdad es que, como siempre, la angustia pasó y volvimos a nuestra vida normal.

Cuando regresamos a Colombia ( hace ya tres años!!!) y Santi empezó el jardín, los amiguitos le preguntaban por sus dientes, Santi muy fresco compartía su historia o al menos lo que se acordaba de lo que le habíamos contado. Luego en el colegio la profesora sugirió que empezara Terapia de Lenguaje para ayudarle con la pronunciación de algunas sílabas, lo intentamos unas semanas pero en ese momento (hace un año) había demasiado pasando en la vida de Santi (entrada al colegio, nuevos horarios, nuevas rutinas, nueva hermanita!) y las citas con la fonoaudióloga estaban cargadas de drama. Luego de consultarlo con la terapeuta, quién después de evaluar a Santi decidió que no era era candidato para esta terapia, y de informalo a la profesora, quién insistió que Santi si lo necesitaba, tomamos la decisión de esperar.

Y de vez en cuando Santi me pide que le repita la historia de sus dientes de arriba, y me pregunta con sus ojos inmensos que cuándo es que le van a salir, luego a veces me dice que ya está cansado de esperar a que le salgan los dientes, y a veces me dice que un amiguito o otro se le burló en la cara porque no tiene dientes (suspiro).

La semana pasada luego de un día largo de colegio y  un playdate, Santi se montó al carro y empezó a llorar. Entre lágrimas me dijo: ” yo todavía soy un ser humano, así no tenga dientes… y no me gusta que mis amigos me molesten y se burlen de mi…” (corazón partido en mil pedazos). Compartí su tristeza y pude escucharlo un buen rato, no le dí explicaciones, no traté nada, solo escucharlo, solo ofrecerle mi silencio y mi corazón abierto, un lugar seguro donde procesar eso que había pasado en el colegio. Hablamos de lo que sentía cuando se burlaban por sus dientes y luego de escucharlo hablamos de posibles respuestas a los comentarios hirientes. Las lágrimas pararon a su momento.

Al día siguiente llamé a nuestra odontóloga a preguntarle qué podíamos hacer ( mi alma de mamá tiene que sentir que busca soluciones!), la odontóloga sugirió un retenedor con dientecitos postizos que además ayudarán a hacer presión en el espacio vacío de su encía. Y sentí que había hecho lo que necesitábamos para solucionar el problemita. Cuando Santi llegó del colegio al otro día ya tenía todo listo para que fuéramos a hacerle el molde de su boca y mandar a hacer el retenedor. Todo listo. Menos Santi….que me miró (otra vez) con sus ojos inmensos mientras le contaba de mi plan y sin pensarlo ni un segundo me dijo: “Me gusta mi cuerpo como es y voy a esperar a que salgan mis dientes solitos, no te preocupes mami, yo puedo esperar!”. Y luego se volteó y se fue a hacer sus cosas.

Me quedé sentada con lágrimas escurriéndose sin querer, su respuesta sabia y honesta : le gusta su cuerpo como es y puede esperar. A veces todo lo que se necesita es  simplemente escucharnos y abrir espacios para dejar sentir con libertad eso que tenemos en el corazón, sin necesidad de encontrar soluciones o respuestas. Escucharnos. Magia.

pasito (s)

:: Ella ha empezado a caminar,  despacito y con los brazos estirados al frente al estilo zombie, como le dice Santi. Ya lleva meses dando pasos cortos pero nada que se “soltaba”. Ahora  camina de un lado al otro cuando quiere, aunque todavía prefiere estar acompañada.

:: Estamos a punto de cumplir 16 meses, y este esperar con paciencia que empiece su caminar ha sido a ratos angustiante. Si, he querido verla caminar desde que cumplió un año…he visto cómo los otros bebes de su edad caminan y corren y ( encima!) comen por montones. Es imposible no comparar y no caer en la ridiculez de dar excusas necias cuando me preguntan que si ya camina, o cuando me preguntan qué es lo que come…porque claro! todos conocen al bebe que practicamente nació caminando y que come sopa, seco y calentado a los ocho meses.

:: La respuesta es así de simple: caminó cuando quiso y estuvo segura de sí misma y toma leche, si leche materna, de esa que hago especialmente y unicamente para ella en este momento, si, esa que le brinda todos los nutrientes y más, esa que mi cuerpo sabio prepara con los mejores ingredientes para ELLA. Y claro, come de lo otro cuando quiere  y le provoca ( así como debe ser), a ratos de a montones y a ratos de a poquitos. A su tiempo. A su ritmo.

:: Ahh… Ella se toma su tiempo y además, plácida: lo disfruta. Como dándome una lección (más) de disfrutar el momento y entregarse por complento al presente. No hay afán para ella. Todo es placer. Y yo vuelvo y repaso la lección, vuelvo y chequeo en mi corazón y hago mi mejor intento de entregarme, de aceptar y de celebrar este mismo momento.

 

Al lado del mar

Empiezo este año despertandome al lado del mar. Acompañada de mis amados, los que estan cerquita y los que estan lejos. Escucho los pajaros y el sonido de las ramas de los arboles tocando las ventanas, siento el aire limpio y puro en el cuerpo, siento paz y felicidad. Un comienzo en calma y rodeada de este verde inmenso, este cielo enorme, estos seres radiantes que me celebran con tarjetas hechas en papeles reciclados, que me dan besos y cierran los ojos, que me despiertan con cafe listo y abrazos fuertes. Un comienzo, un reencuentro conmigo, con mis hijos, con mi amado esposo, con amigos viejos, con este mar, esta playa, estos pinos altos, este musgo mojado. Todo se confabula para recordarme ser feliz y lo soy!

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