“la comida te quedó fea”, “ya no te quiero mas”, “soy el hombre araña y le pego a los demás”, “no me toques”, “no me voltees a mirar”…
Quiero encontrar culpables, el colegio? los amigos? bogotá? yo? Qué se hizo mi hombrecito tierno y dulce? Quién se lo llevó y me lo cambió por este otro que a ratos se molesta tanto que grita, se tira al piso cuando tiene rabia, ese que escupe la comida, que empuja?
Qué estoy haciendo mal? Qué pasa? Es normal? Va a pasar? Pero si él no ve TV? Pero cómo así todo esto? Pero por qué sólo hace todo esto al frente mio y no cuando estamos con los demás?
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La belleza de este camino es que a pesar de las rutinas cada paso que damos puede ser el primero. Respeto este momento hijo, tu deseo de explorar y experimentar diferentes maneras de comunicarte y de conectarte con el mundo y me dispongo a no seguir buscando culpables. Me rindo. Esto es lo que quieres explorar ahora.
Quiero confiar en que todo esto va a pasar, porque al fin y al cabo: cúando algo se ha quedado igual? Quiero confiar que si esto no cambia, tendré el valor de aprender algo nuevo y sentir nuestra conexión viva. Sé que en el fondo de estas rabias está mi hombrecito tierno y dulce, el de los besos mojados, las manos suaves, el de las palabras al oido.
Mientras tanto lo único que puedo hacer es respirar y respirar y sobretodo disfrutar como nunca los momentos en los que tengo permiso de abrazar y besar.
